31/8/09

Atención rosarigasinos! ESTA CAJITA...en el 16 Festival Latinoamericano Video Rosario


El documental ESTA CAJITA QUE TOCO TIENE BOCA Y SABE HABLAR integra la Competencia Oficial del 16 FLVR (Festival Latinoamericano Video Rosario).
Así es como este jueves, 3 de septiembre, a las 21.30, se proyecta en el Teatro de la Comedia.
Agradeceré a quienes puedan ir y luego contarme sobre la proyección.
La "Cajita" empieza a viajar sola!
Gracias.
Lorena

30/8/09

Volver a Purma: la primera proyección de ESTA CAJITA....


Desde el momento en que la película quedó por fin terminada y lista para salir al mundo, Purmamarca la pensaba como el primer destino, la "locación" más natural donde proyectarla por primera vez.
Purmamarca fue crucial en mi desarrollo de la película. Allí me enamoré hace cinco años, allí termina el film, allí transcurrió en mi cabeza montones de veces, allí me encontré con la gran coplera del Chañi Julieta Gutiérrez, allí me dí un festín de copleros haciendo sonar sus cajas, allí llegamos con Julia Vilte y Mariana Baraj, allí madrugué sola junto a un puente, allí me pelié y me reconcilié entre girasoles, allí anduve en bici con Doña Chabela Alabar, allí mi mamá comprendió el valor del esfuerzo y mi amor por hacer esta película, allí festejé llorando con mi amiga Maia la tarea cumplida....
Pero, contrariamente a lo que suponía, la bella Purmamarca de los siete colores, terminó siendo el sitio más difícil de entrar, la locación más lejana para que ESTA CAJITA...pudiera hacerse por fin película. Y la última estacíon de la llamada "GIRA MAGICA". Cuestiones de falta de salón, falta de sillas, falta de proyector, falta de ayudas, falta de sonido...fueron los obstáculos a sortear.
Hasta que se hizo agosto "mes de Pachas", sopló el viento norte, surgió el Cine Móvil Jujuy, se marcó en el calendario un número -el 19-, se sumó el Tincho, volvió la Maga, abrió la puerta el Ale Vilte, reapareció Miguel Leaño y todo fue diciendo que sí.
Se vino el frío helado también, justo esa misma tarde.
Pero los espectadores igual fueron llegando a la Plaza de Purmamarca. Mates, ponchos, amigos pegaditos, copleros intrigados, turistas curiosos, siguieron el armado de la pantalla gigantísima y hermosa del Cine Móvil donde "las copleras" retomarían su canto.
Como si fuéramos la troupe de un circo que llegaba a un pueblo, había que “invitar” a la plaza. Y así lo hizo con su voz la salteña Mariana Carrizo con su vidala “Te hei’ de olvidar”, que flotaba y flotaba sin cesar desde el menú del dvd, sin que el viento frío se la lograra llevar.
Cuando por fin se hizo la noche y la película, me ubiqué detrás de dos de las "actrices" fundamentales de esta película: la docente, coplera y organizadora del Encuentro de Copleros de Purmamarca, Bety Vilte, y detrás de la coplera y chichera experimentada, Chabela Alabar. Me encantó escuchar sus risas, sus silencios, sus comentarios al mirarse en la pantalla, al encontrarse nuevamente en familia haciendo la chicha aquel verano de 2005.
También me la imaginé riendo, sentada en un borde de la plaza, a Marina Vilte, la docente, sindicalista y coplera desaparecida durante la dictadura.
Con la presencia de Marina en el aire frío de la plaza, la secuencia de la chicha con los cantos de muerte cobraron un nuevo sentido. Sobre todo, con la sentencia tajante de su amiga Chabela en la película: “Pa´ que no vuelva la muerte”. Porque Marina estaba ahí.
Al instante, el contraste con la voz de Sarita (amiga de la familia Vilte), que en la película devuelve el aliento y la risa a los espectadores: “Pa`que no vuelva, qué mierda”.
Yo también me relajé. A pesar de la dureza del frío, durante esa función me sentí abrigada como al cobijo de un gran rebozo de lana de llama adornado con los colores más cálidos de la naturaleza. Llegaron los aplausos, los saludos, las felicitaciones, unas fotos “únicas” para el recuerdo con la familia Vilte y con mis amigos.
Curiosamente, el pueblo estaba sin luz por la caída de un sauce que cortó cables. Pero la luz se hizo en la dosis necesaria, según lo pedía el momento. Con toda su potencia en los claroscuros de la proyección en la plaza, y en las ténues velitas a la hora de un “íntimo” festejo en lo de Don Heriberto.
Llegó la pizza, el vino, la guitarra del Ale Vilte, la zamba, la cajoneada de Darío, las chacareras, la Norita y el Tincho agitando almas…Y las confesiones de Martín Vilte (hijo de Bety) que me dejaron pasmada. Como portavoz de la familia, dijo que se habían acercado a ver “Esta cajita…” con un gran "espíritu crítico" (yo sumaría "y un cierto desgano"), porque esperaban una nueva película de copleras sin alma y sin coplas.
Pero dijo que se emocionaron con el alma de toda la película. Vibraron con el tronar de la secuencia de cajas. Se sorprendieron por sentir a las “copleras” en la misma línea de las “cantantes”. Sintieron que la copla estaba allí respirando en todo momento en la pantalla a través de estas mujeres. Y que por fin “entendieron”, qué buscaba esa chica que sólo quería hacerse invisible cuando los filmaba.
Lorena García